sábado, 23 de febrero de 2008

ENHORABUENA A LA FAMILIA DEL CLUB DE ATLETISMO NERJA


El Día de Andalucía se adelantó en Málaga casi una semana. La Delegación del Gobierno de la Junta hizo ayer entrega de los galardones que premian a quienes más han contribuido al avance de la región desde diferentes ámbitos y desde distintos puntos geográficos. Por una vez sí, esa madre ingrata que a veces es esta tierra se acordó de sus retoños más avezados y quiso darles un reconocimiento público.

Este año, además, confluyeron en el acto dos importantes aniversarios: la aprobación en referéndum del texto estatutario andaluz hace un ejercicio y los 90 años desde que se celebrara la Asamblea de Ronda, donde el notario de Casares Blas Infante y los suyos decidieran que Andalucía tenía que ser mayor de edad.Entre los premiados se encontraban el laureado pintor Enrique Brinkmann; el investigador y profesor universitario José María Troya; el empresario afincado en Estados Unidos Miguel Ángel Lopera; la Plataforma contra los Malos Tratos ´Violencia Cero´; los sindicatos UGT y CCOO y la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM).

Representan, a su manera, siete formas diferentes de entender el ser andaluz y de ayudar, en algunas ocasiones desde posiciones francamente difíciles, a que esta región avance.Málaga entera se volcó con el acto, que se celebró en la Escuela Técnica Superior de Telecomunicación e Informática de la Universidad de Málaga (UMA). No en vano, no sólo acudieron políticos -que siempre están en todas partes-, sino que también se dieron cita en el aula magna de la Facultad personalidades del mundo judicial, como el presidente de la Audiencia Provincial, Francisco Arroyo Fiestas, o el decano del Colegio de Abogados, Manuel Camas. Numerosos representantes de medios, el presidente del Puerto de la ciudad, Enrique Linde, y hasta personalidades militares se dieron cita en la UMA.

Eso sí, el pleno entre la clase política fue de órdago: el acto estuvo presidido por la consejera de Cultura, Rosa Torres, a quien la acompañaban el delegado del Gobierno andaluz en Málaga, José Luis Marcos, y todos los delegados de la Junta, quienes tuvieron que trabajar de lo lindo, ya que además de presentar a los diferentes premiados hicieron entrega de los galardones.El alcalde, Francisco de la Torre, numerosos ediles de la corporación municipal, el presidente de la Diputación Provincial, Salvador Pendón, y la secretaria general del PSOE en la provincia, Marisa Bustinduy, también quisieron estar presentes.

El acto se inició con una magnífica interpretación al piano de una obra de Lecuona por parte de Guillermo Carretero, aunque, seguidamente, comenzó la entrega de premios que, en algunos puntos, alcanzó cotas de emoción muy destacadas. Una espectacular presentación del delegado de Educación, José Nieto, sirvió para que un asombrado Brinkmann recogiera su premio. Sólo pudo decir gracias a todos. Un hombre que expone por medio mundo y que ha hecho de la abstracción su forma de comunicarse con los demás sólo dijo gracias.

Los más grandes siempre son los más humildes. Antes de entrar en faena, ya avisó a los medios:"Esto es para reflexionar, ya que le han dado un premio a una persona que se lo pasa tan bien como yo pintando".

El alma mater del Club de Atletismo Nerja, Enrique López, subió al escenario para recibir el galardón, después de una sencilla pero emotiva presentación de Aurora Santos, delegada de Justicia. "Es un orgullo, porque este año se cumple el 25 aniversario de nuestra fundación; somos un club modesto que a base de voluntarismo y altruismo se ha hecho un hueco en el atletismo regional y nacional", aclaró.Miguel Ángel Lopera es un ingeniero que pronto se tuvo que ir a Madrid a estudiar y ahora está considerado como uno de los 50 ejecutivos más influyentes de los Estados Unidos por su trabajo en la comercialización del código de barras. Enrique Benítez, el incombustible delegado de Economía, que de esto sabe un rato, hizo una equilibrado ´laudatio´ del distinguido, al tiempo que llenó sus palabras de referencias a los vínculos que unen a Lopera con su tierra: "Es hermano de la Sangre", llegó a decir.El empresario correspondió con emoción los aplausos y afirmó esperar que "los hijos de esta tierra salgan de ella sólo por decisión propia, nunca porque se vean forzados a ello".

Emoción la hubo y mucho cuando Lola Rodríguez, presidenta de la Plataforma contra los Malos Tratos ´Violencia Cero´, recogió el premio de manos de la delegada de Igualdad, Amparo Bilbao, y se dirigió a los presentes: "Que nos den un premio supone que casi cada día muere una mujer maltratada. Hay miles de ellas sufriendo la violencia de género. Os pido que el aplauso se lo deis a ellas", dijo, mientras el auditorio se puso en pie y aplaudió incesantemente durante cinco minutos.Si Málaga ha avanzado es sin duda por los acuerdos alcanzados entre UGT, CCOO y la CEM. Los dirigentes de los dos sindicatos, Manuel Ferrer y Antonio Herrera, respectivamente, agradecieron la distinción y destacaron los treinta años que ambas organizaciones llevan defendiendo a los trabajadores, mientras que el presidente de la CEM, Vicente García, recordó que "la concertación social y el diálogo es la clave para que haya desarrollo económico". "Es un intangible que hemos conseguido entre todos", apuntó.José Luis Marcos, en un breve pero elocuente discurso -sólo interrumpido por la tos del resfriado que padecía ayer-, afirmó que "Andalucía progresa adecuadamente", y reseñó la aportación de los premiados en esta ocasión, "ejemplos de utilidad en la construcción de una Málaga mejor".

La consejera de Cultura miró más allá y, en su discurso, destacó que aquel sueño colectivo que empezó a principios de los 80 "es ya una realidad", y advirtió de la necesidad de que las generaciones futuras nunca olviden el pasado, para que ambos tiempos "no se parezcan como una gota de agua". "La historia de estos 25 años es la historia de un éxito", dijo.El himno de Andalucía cerró una jornada que pone fin a los actos institucionales de la legislatura y que anuncia, como los nubarrones que ayer preñaban el cielo, el inicio de un periodo electoral sin tantas buenas intenciones.